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miércoles, 27 de mayo de 2009

Nicaragua: Reclusas Celebraron el Día de la Madre con Jornada Cultural

Tania Sirias
END - 21:48 - 26/05/2009

Versos de libertad en Cárcel La Esperanza

El acorde de guitarra acompañaba las voces de mujeres, que a pesar de estar encerradas, expresaban aires de libertad. “Encierran el cuerpo”, dijo Tania Gabriela Martínez, “pero no el espíritu”, mientras acomodaba las notas para leer su poema en celebración al Día de la Madre.

“Ser madre es duro, pero lo es más cuando una está privada de libertad”, expresó una de las internas del Sistema Penitenciario La Esperanza. De las 190 mujeres que están recluidas en esta cárcel, el 97% tiene hijos. Estos niños quedan en manos de familiares o resguardados en hogares del Ministerio de la Familia.

Encerradas, los minutos se hacen una eternidad, los hijos vienen a la mente y no hay nada que hacer. Sólo cumplir la condena para estar pronto en casa. Sin embargo, algunas han descubierto que la lectura, y en especial la escritura, es una forma de aprovechar el tiempo.

En un galerón de estructura metálica, estas mujeres con atuendo azul, se congregaron para escuchar los poemas que evocan al amor, el odio, la discriminación, el olvido, el sexo, y sobre todo a los hijos.
Como Gabriela Mistral
En su presentación, Tania relató que su segundo nombre se lo puso su abuela, en honor a la poeta Gabriela Mistral. “Desde niña me gustó escribir. El amor es algo fuerte que a veces nos destruye, pero también nos restaura. Tenemos el amor de madre, de hijo, de pareja, de amigos, no lo vemos, pero sí lo sentimos”, expresó la interna.

Otra de las poetas era Morena Avilés, la ex notaria del Estado que enfrenta una condena por delitos de falsificación. “Critíquennos, no hay ningún problema, sea bueno o malo, pero el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”, dijo la ex funcionaria, quien les dedicó el poema a las internas de La Esperanza.

María Auxiliadora Urbina, Procuradora de Cárceles, dijo que este recital “es un acto emotivo en celebración al Día de la Madres, a la libertad de mente y corazón de las mujeres privadas de libertad”. Indicó que en el penal hay mujeres escritoras que han sido premiadas a nivel nacional en los concursos darianos.

El procurador de los Derechos Humanos, Omar Cabezas, se comprometió a compilar los poemas de las reclusas, y apoyar su publicación a través del Instituto de Cultura.
Algunas deben ser indultadas
La procuradora de Cárceles, María Auxiliadora Urbina, abogó por las mujeres que se encuentran cumpliendo condena en La Esperanza, y dijo que algunas podrían ser beneficiadas con la Ley de Indulto.

Urbina no dio cifras de cuántas mujeres podrían ser indultadas, para no crear expectativas. También dijo que en esta lista podrían ingresar algunas que cometieron el delito de tráfico de estupefacientes, a pesar de que la legislación en cuanto a este tema es draconiana.
A gramo por año
“Tendríamos que revisar los casos, ya que hay mujeres detenidas por 0.5 gramos de droga, es un injusticia que estén encarceladas por cinco años”, expresó la Procuradora. Indicó que la ley está en r0eforma, pero para mientras dure ese proceso, se podrían indultar.

A0demás, solicitó mejorar a la infraestructura del penal, pues el sistema hidrosanitario está colapsado, se necesita más espacio y personal que acompañe a las mujeres en el ámbito de salud, higiene y educación.

sábado, 23 de mayo de 2009

No más bebés en la cárcel

El país - Madrid. 23.10.08

No más bebés en la cárcel

L
a primera  unidad específica para acoger a reclusas con hijos se estrena hoy en Palma de Mallorca - El plan es sacar a 200 pequeños de prisión para 2012

M
ARÍA R. SAHUQUILLO ((ENVIADA ESPECIAL)) - Palma de Mallorca - 23/10/2008
Cuando Darius mira por la ventana de su guardería ve un muro. Una pared de piedra pintada de colores, pero con un ribete de alambre espinado. El pequeño, de año y medio y enormes ojos azules, ha nacido en la cárcel. Está acostumbrado al uniforme marrón y beis de las funcionarias, al sonido metálico de la apertura y cierre de puertas que le aíslan del exterior y a que su universo sean los hijos de otras reclusas. Pero Darius y sus 17 compañeros de cole se mudan. A partir del lunes las vistas desde la ventana de su nueva habitación serán a la calle o a un colorido patio de juegos que podría ser el de una urbanización de una ciudad cualquiera. Seguirá viviendo en la cárcel junto a su madre, pero su habitación no se parecerá a una celda.

Es uno de los niños que pasará por la primera unidad externa de madres de España, la de Mallorca, que se inaugura hoy. Un centro penitenciario más similar a una pequeña urbanización de apartamentos, que intenta reproducir al máximo la que sería la vida de un niño en el exterior. El centro, que ha costado 5,5 millones de euros y tiene 20 plazas, es el primero de los cinco que se construirán en España -Sevilla, Madrid, Canarias y Valencia- antes de 2012 para cobijar a los 200 pequeños que, como Darius, viven en prisiones españolas.

Pueden permanecer junto a sus madres hasta los tres años. Duermen con ellas, comen con ellas y suelen ir a la guardería dentro de la propia cárcel. Hasta 1996 podían estar en el centro hasta los seis años, algo que el departamento de Mercedes Gallizo, secretaria general de Instituciones Penitenciarias, estudia restablecer. Eso sí, siempre fuera de las cárceles usuales, en unidades como la de Mallorca. "Los niños tienen que estar con sus madres, pero no es justo que tengan la experiencia de vivir en un centro penitenciario", sostiene Gallizo. En la mayoría de los países de Europa sólo pueden quedarse en la cárcel hasta los 12 o los 18 meses.

Corina, la madre de Darius, ya no se imagina la vida sin él. Cumple tres años y seis meses de condena por tráfico de mujeres y asegura que el niño la ha cambiado por completo. "Ahora sólo pienso en salir para buscarme y buscarle un futuro fuera", dice. Nació en Rumania hace 27 años y nunca lo ha tenido fácil. Ha llegado a la cárcel de Mallorca desde Picasen (Valencia) para incorporarse a la unidad externa de madres la semana próxima. Hasta entonces -como el resto de madres- comparte celda con su hijo. Allí, junto a las dos literas atornilladas al suelo ha puesto su cunita. Al lado está el cochecito, el baño, el cambiador, juguetes... Ha decorado la habitación pero sigue siendo una celda. Nada que ver con el minipiso que ocupará junto a Darius desde el lunes. Allí tendrá una habitación más amplia -caben holgadamente la cuna y todos los bártulos de un bebé-, un salón con sofá, una mesa redonda, y hasta un fregadero y un microondas para poderle preparar los biberones.

Carmen está deseando pisar el nuevo centro. Tiene 26 años y un niño de dos. Entró en prisión embarazada de tres semanas. Su padre, muy enfermo, no lo sabe. "Tengo miedo de decírselo. Cree que estoy en Mallorca trabajando. Que tengo un horario muy malo y que por eso no voy a verle". El abuelo sólo conoce a su nieto, Alex, por una foto. A Carmen aún le quedan tres años y ocho meses de los casi siete de condena.

Menos que a Yolanda, una barcelonesa de 29 años, que cumple nueve años y un día -"el día no se me olvida", dice- por el mismo delito que Carmen: tráfico de drogas. Tiene dos hijos pero sólo Javier, de dos años, vive con ella. El otro, de seis, está con la abuela en Barcelona. Toda la vida del módulo de madres está condicionada por los chiquillos. "Por ellos, te callas cuando algo te parece mal para que no te pongan un parte".

Lo peor de la cárcel para Yolanda es la machacona rutina. El saber que cada día hasta dentro de siete años debe levantarse a las 7..30 para el recuento e irse a su celda a las ocho y media de la tarde, cuando cierran las puertas. Una cotidianidad que también viven los niños y que será distinta en el nuevo centro. "Habrá horarios, pero las puertas no se cerrarán automáticamente. La madre podrá abrir y cerrar su apartamento desde dentro. Podrá levantarse de madrugada y prepararle a su niño una manzanilla si le duele la tripa, o darle un yogur si tiene hambre", cuenta Juan Fernando Díaz, director de la unidad externa de madres. Hasta ahora, eso era impensable.

Concha Yagüe lo sabe muy bien. La subdirectora de tratamiento y gestión penitenciaria ha sido hasta hace poco directora de la cárcel de mujeres de Alcalá de Guadaira. "El nuevo centro es una prisión sin custodia similar a un régimen abierto. Hay seguridad, pero más enfocada a velar que nadie entre del exterior. Las mujeres no tienen el perfil de personalidad de los hombres", dice.

Pero los apartamentos y la cárcel-urbanización de Palma pueden despertar las mismas críticas que tuvo la incorporación de los niños a los centros penitenciarios. Entonces algunas voces aseguraron que las reclusas podrían quedarse embarazadas para acceder al pabellón de madres. Sin embargo, Gallizo asegura que el número de niños en cárceles se mantiene estable desde hace años. Argumenta que para ir al nuevo centro Corina, Yolanda o Carmen se han comprometido a seguir programas que les ayudarán cuando salgan de la cárcel. "La unidad es un proyecto educativo en el que aprenderán también a ser responsables de sus hijos", dice Gallizo.

Corina no quiere que su niño sepa que vive en una cárcel. "Cuando sea mayor no se lo voy a decir", afirma. A partir del lunes, Darius no tendrá que estar despierto a las 7.30 para el recuento. Ya no verá más el uniforme marrón y beis de los funcionarios. En el nuevo centro nadie va uniformado. Saldrá a diario a una guardería de la ciudad y volverá, como cualquier niño, por la tarde. La responsable de Instituciones Penitenciarias asegura que esos niños tendrán una red social de apoyo: "Una vez me encontré con el caso de un chico muy joven, pero que había pasado 15 años en la cárcel antes de fallecer. Había nacido y muerto en un centro penitenciario. Eso le marcó. No podemos permitir que estas cosas vuelvan a suceder"
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